28 de marzo de 2015

75 tuits de Joseph Ratzinger sobre Dios, el cristianismo y la Iglesia

En un post anterior (21 de enero de 2015), proponíamos 70 tuits de Joseph Ratzinger sobre la fe cristianaOfrecemos a continuación otras selección de frases sobre Dios, el cristianismo y la Iglesia. Como las anteriores, provienen de la lectura del libro que Ratzinger (luego, Benedicto XVI) escribió en Tubinga en 1968: Introducción al cristianismo.



  1. Quien se somete a autocrítica, pronto se dará cuenta de que lo que amenaza a la teología no es una crisis exterior.
  2. La relación con Dios, con el tú y con el nosotros, se entrelazan, no se yuxtaponen.
  3. El diálogo de Dios con los hombres se lleva a cabo en el diálogo de los hombres entre sí.
  4. La Iglesia es algo más, y muy distinto, de una institución exterior y de una organización de ideas.
  5. El cristianismo no es un sistema de ideas, sino un camino.
  6. Dios no sólo es pensar del pensar, eterna matemática del universo, sino ágape, potencia de amor creador.
  7. El significado de la omnipotencia y el pleno dominio de Dios sólo se ve cristianamente en el pesebre y en la cruz.
  8. El Logos, es decir, la idea, la libertad y el amor existen no solo al final, sino también al principio.
  9. Quien se encuentra con Cristo, accesible como co-hombre, encuentra también a Dios mismo.
  10. Todo intento de aprender a Dios en conceptos humanos lleva al absurdo.
  11. Las fórmulas positivas sólo son válidas si son conscientes de su insuficiencia.
  12. Es imposible la curiosidad neutral del espíritu que no quiere tomar parte en el juego, respecto al hombre o respecto a Dios.
  13. “Padre” es un concepto relativo. En su ser hacia otro es Padre, en su ser hacia sí mismo es simplemente Dios.
  14. La doctrina trinitaria, comprendida rectamente, puede convertirse en el eje de la teología y del pensar cristiano.
  15. El yo es al mismo tiempo lo que yo tengo y lo que menos me pertenece.
  16. Al hablar sobre Dios descubrimos lo que el hombre es. Lo más paradójico es lo más luminoso.
  17. La historia (Historie) no sólo descubre la historia (Geschichte), sino que también la oculta.
  18. La historia (Historie) puede considerar a Jesús hombre, pero difícilmente puede ver en él su ser-Cristo (Geschichte).
  19. La fe no es la aceptación de un sistema, sino de una persona que es su palabra.
  20. Jesús en su servicio más radical es lo más humano del hombre, y afirma así la unidad de la teología y de la antropología.
  21. La expresión Abba  (más sublime que nuestro “papá”) supone familiaridad íntima con Dios.
  22. La invocación Abba Padre es una joya literaria que la comunidad cristiana primitiva dejó sin traducir, por la importancia que revestía.
  23. Abba: cuando la primitiva comunicación cristiana conservó esta palabra, afirmó que así oraba Jesús, que así hablaba con Dios.
  24. Un hombre es Dios y, por eso, Dios es hombre; todo esto es inaudito, pero también decisivo.
  25. El hombre es totalmente él cuando deja de encerrarse en sí y de afirmarse, cuando es apertura a Dios.
  26. El hombre es más hombre cuanto menos encerrado está en sí mismo, cuanto menos limitado está.
  27. El cristianismo, por ser fe en la creación, cree en el primado del Logos, en la inteligencia creadora como principio y origen.
  28. La teología no cumple su cometido cuando gira exclusivamente en torno a sí misma y a su erudición.
  29. La teología fracasa cuando busca una doctrina según sus gustos, cuando en vez de la palabra de Dios ofrece la suya.
  30. La corporeidad indica procedencia de otro. El hombre vive de los demás en un sentido real y al mismo tiempo múltiple.
  31. Möhler: El hombre, como esencia siempre relacionada, no vuelve a sí mismo por sí mismo, aunque tampoco sin sí mismo.
  32. El hombre es hombre en la trama de la historia.
  33. El cristianismo y la Iglesia se relacionan con un hombre que es ser-con, que tiene compromisos colectivos que fluyen de la corporeidad.
  34. Todos vivimos dentro de unos lazos que son parte de nuestra existencia.
  35. Uno es cristiano no porque los cristianos se salvan, sino porque la diaconía cristiana tiene sentido y es necesaria para la historia.
  36. En el cristianismo todo depende del Jesús crucificado por la opinión pública que destruye el poder aprisionador del anonimato.
  37. El individuo es la salvación del todo y el todo recibe la salvación del individuo que lo es verdaderamente y que, por eso, no está solo.
  38. Todos están llamados a continuar el éxodo mediante la salida de sí mismos.
  39. Cristiano es más bien quien sabe que sólo y siempre vive del don recibido.
  40. La abundancia es la más adecuada definición de la historia de la salvación.
  41. El crucificado, en cuanto plenamente abierto, es la verdadera redención del hombre.
  42. Cristiano no es el adepto a un partido confesional, sino el que, mediante su ser cristiano, se hace realmente hombre.
  43. Si solamente existiese Dios y una suma de individuos, el cristianismo no sería necesario.
  44. El cuerpo marca una línea divisoria (…); es un principio de disociación.
  45. Al mismo tiempo, la corporeidad incluye necesariamente la historia y la comunidad.
  46. Los brazos abiertos del crucificado nos revelan la entrega a los hombres; son el gesto del abrazo, de la plena hermandad.
  47. Ser cristiano significa esencialmente pasar del ser para sí mismo al ser para los demás.
  48. La tierra, Nazaret, la cruz y la Iglesia; en ellos Dios parece desaparecer en lo mínimo, pero en ellos se manifiesta como quien es.
  49. La cruz de la que cuelga un fracasado, es el punto donde el hombre puede palpar a Dios.
  50. Cuando la Iglesia, con la pompa de la corte, creyó eliminar el ocultismo y convertirse en puerta del cielo, se convirtió en eclipse de Dios.
  51. La abundancia es el signo característico de Dios en la creación, porque Dios no reparte sus dones según una medida.
  52. La teología durante casi dos mil años no pudo liberar sus conceptos lingüísticos del cascarón de su origen helénico.
  53. La teología de la cruz supone una revolución contra las concepciones de expiación y redención de las religiones no cristianas.
  54. Infierno es soledad de quienes no aceptan el don, de los que rehúsan el estado de mendigos y se encierran en sí mismos.
  55. El Cielo es contacto de la esencia del hombre con la esencia de Dios.
  56. La eternidad no es lo más antiguo, lo que existía antes del tiempo, sino lo totalmente otro.
  57. La eternidad es el poder de la actualidad de todo tiempo.
  58. La eternidad mide el tiempo precedente en su propia actualidad y crea así su poder-ser.
  59. La eternidad no es la carencia de tiempo, sino su extensión.
  60. En Cristo, que es tiempo con nosotros, tocamos lo eterno, porque él es tiempo con nosotros y eternidad con Dios.
  61. Dios no es prisionero de su eternidad: en Jesús tiene tiempo para nosotros.
  62. El amor es superación de la justicia, pero no destrucción de la misma; la justicia es la forma fundamental del amor.
  63. Para ser verdadero hombre hay que hacer frente a las inclinaciones; las aguas no suben espontáneamente hacia arriba.
  64. La santidad de la Iglesia consiste en el poder por el que Dios obra en ella, dentro de la pecaminosidad humana.
  65. Dios elige en amor cada vez más paradójico las manos sucias de los hombres como vasija de su presencia.
  66. La santidad de Cristo brilla en medio de los pecados de la Iglesia.
  67. la Iglesia, en su paradójica estructura de santidad y pecado, es la figura de la gracia en este mundo.
  68. Los contemporáneos de Cristo se escandalizaban al ver que a la santidad de Cristo siempre le faltase esa nota judicial.
  69. La santidad de Cristo se mostraba en el contacto con los pecadores que se acercaban a él.
  70. Cristo atrajo los pecadores a sí, los hizo partícipes de sus bienes, y reveló de este modo lo que era la santidad.
  71. Cristo no es separación, sino purificación; no es condenación, sino amor redentor.
  72. Para mí la santidad pecadora de la Iglesia tiene algo de consolador. ¿No nos desalentaríamos ante una santidad inmaculada, judicial?
  73. Lo propio de la Iglesia no es su organización sino el consuelo de la palabra y de los sacramentos que conserva en días buenos y aciagos.
  74. Los verdaderos creyentes no dan mucha importancia a la lucha por la reorganización de las formas cristianas.
  75. La Iglesia no existe principalmente donde está organizada, donde se reforma o se gobierna, sino en los que creen.


Joseph Ratzinger
Introducción al cristianismo
Ed. Sígueme
Salamanca, 1969

Original:
Einführung in das Christentum
Kösel-Verlag
München, 1968



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